Cada, día que pasa
vuelvo con ansias a contemplar
la inmensidad del mar
y quisiera hacerla confidente
de todas mis angustias.
Hay momentos, que siento morir mis ilusiones,
pero siento el deber de seguir
con mucho optimismo
luchando por dias de un nuevo futuro
y seguir viviendo para velar por mis hijos
que tanto me necesitan.
Oh Señor! Sé bondadoso dandome
el valor y la entereza necesaria
para emprender la lucha por dias mejores,
y sentir esas ansias de vivir
confiada a un futuro mejor,
y así poder olvidar la triste
y cruel tragedia de mi vida
de ver mi hogar destrozado.
Chile, Punta de Tralca, 26 de junio de 1976