En memoria cariñosa de Yrma Alvarez
 
 
La mujer que no perdiò la fe
La mujer que no perdiò la fe

Quiero desahogar mi corazón haciendo memoria del comienzo de mi vida.

Nací el 10 de marzo de 1930. Hija de un español emigrado en Chile y de madre chilena. De dicho matrimonio nací yo en la fecha ya mencionada. Pues bien, el recuerdo de mi infancia no fue de las mejores, dado que mi padre fallecio en un incidente cuando era aún una niña. Antes de expirar, mi padre pidio a mi madre que yo tenía que crecer internada en el colegio de las monjas. Bueno, en esos entonces, las peticiones devían de cumplirse De esta manera comenzé mi vida de niña interna en dicho colegio. Con 7 años que tenia, tuve que comprender y aceptar toda la rigidez que en esos tiempos existia. Asi pasaron los años, los cuales a mi entender, no pasaban nunca. Quien se preocupaba de mi, fue una tía, hermana de mi madre.

Cuando cumpli 16 años, ma tía iba al colegio todos los fines de semana a buscarme y me tenia donde ella y, el domingo por la tarde, me dejaba de vuelta al colegio.

De esta manera comenzarón a pasar los años con una esperanza en más y fe en mi corazón. Hay que pensar que en esos años era todo diferente. Existia un tabú muy rigido y exagerado.

En medio de esa existencia, conocì un joven hermoso, amigo y compañero de liceo del hijo de mi tía. Fue asi que yo comenze a mirar a la vida con mas interés y esperanza. Y pasarón otros años más...

Como mi tía tenía una clinica de matrona, me retiró del colegio y me llevó a vivir con ella, enseñandome los primeros auxilios. Asi fue que empezé a trabajar. Menos mal que mi tía era muy de acuerdo con la amistad que tenía con dicho jovén ya que era amigo de mi primo. Además era una persona excelente, muy responsable con sus estudios y el trabajo.

Asi nació el primer y grande amor de mi vida. Nuestra amistad y amor se realizó también gracias al consenso de mi tía.

La mujer que no perdiò la fe

El tiempo pasó más rapido y llegó el dia de nuestro matrimonio que fue celebrado el 20 de enero de 1954. Coronamos asi nuestro grande amor y sueños de una familia felìz.

Con nuestras vidas llenas de amor y con tantas esperanzas al futuro, comenzarón a llegar nuestros hijos.

En esos tiempos era hermoso tener una familia numerosa y no existia el control para no tener tantos hijos. Había un dicho muy gracioso que decía que cada hijo que nacía, llegaba con el pán debajo el brazo! Tuvimos 7 hijos: 2 varones y 5 mujeres. Nuestros sueños de tener una familia numerosa se había realizado. Nuestros hijos crecian, comenzarón sus estudios y nosostros haciendo proyectos para el futuro de ellos. Nuestro amor, el cariño a la familia, todos nuestros proyectos y sueños se troncaron cuando llegó el día fatidico del 11 de septiembre de 1973.

Como comenzar a explicar ese dia?

Iniciaron todas mis penas y amarguras, los sufrimientos más grandes que un ser humano pueda soportar. Solo la misericordia del Señor me dió las fuerzas necesarias para seguir viviendo despues del fallecimiento de mi esposo a los solos 45 años. Fallecimiento causado por las torturas recibidas por orden de la dictadura militar del general Pinochet. Como si esto no fuera nada, al año justo de la muerte de mi esposo, asesinaron a mi hijo Patricio que solo tenia 17 años. Estudiaba en el Liceo 9 de la Villa Frei, lugar donde teníamos nuestra propia casa. Su muerte fue ejecutada el día 23 de marzo de 1976.

A causas de esta persecución, el unico camino que me quedava para salvar con vida el resto de mis hijos y la mia, era de emigrar en Europa.

Gracias a Dios que tuve todo el apoyo de la Vicaria (organización humanitaria de la Iglesia Catolica), la cual se preocupó por nuestras vidas en peligro. Fueron tantas las familias que exterminrón, incluso con niños. Fueron tantas las atrocidades que no hay palabras para describirias. Como ya he mencionado, devo agradecer toda mi vida a la Vicaria que me brindo ayuda y amor fraterno, para que pudiera escapar de mi Patria y asi salvar a mi familia. Asi fue como llegué a Suiza con el asilo politico.

La mujer que no perdiò la fe

Como poder exprimir mis sentimientos en una tierra extraña junto a mis queridos hijos?

Me parecía de estar en un desierto. Pensaba a como tuve que dejar mi Patria, mi casa... todo perdido... mi esposo y mi hijo asesinados...

Habian momentos que las fuerzas me faltaban para continuar viviendo. Pero Dios no me abandonó y puso en mi camino las personas amigas y fraternas. Una de ellas ha sido el pastor Guido Rivoir, el cual se preocupó de apoyar a mis hijas en sus estudios.

La mujer que no perdiò la fe

No fue facil integrarse de inmediato y los primeros años fiieron dificiles, en especial para mí. Y asì trascurrieron los años en mi nueva Patria y el Señor no me abandonó y no me abandonerá nunca. El me dio las fuerzas para salir adelante con mi familia.

Pues debo decir que, resumiendo todos los sufrimientos ya mencionados, y ahora que han pasado ya más de veinte años, vivo serena y tranquila en mi nueva tierra que el destino me señó y doy gracias a Dios por estas bendiciones.

Agregaré en breve de como se desarrollarón las vidas de mis hijas.

Pues bien, ellas continuarón y terminarón sus estudios con muy buen resultados y han obtenido sus respectivos diplomas. Además dos de ellas dominan cinco idiomas por escrito y hablado. Esto para mi es una satisfacción muy grande porqué se han integrado muy bien.

Por supuesto los años pasan y asi se han casado y formado sus propias familias. Tres de ellos han tenido sus hermosos hijos. Como se puede comprender, tengo cinco preciosos nietos: 4 varones y 1 mujercita. Ahora ya son grandes y siguen bien sus estudios.

Hay momentos que analizo el aumento de la generación de mi familia que pude salvar y no puedo dejar de agradecer a Dios por estas bendiciones.

Resumiendo en detalles breves tantos acontecimientos de mi familia, tuve la dicha de poder ayudar a criar a mis dos nietos mayores. Hijos de mi hijo Rigoberto. Los cuide con tanta abnegación hasta los 6 añitos. Despues han seguido creciendo con sus padres. El mayor ya tiene 25 años y el segundo 18. Son grandes y independientes y yo les quiero mucho. Lastima que no les veo casi nunca.

Todo no puede ser como uno desee, pero la vida es as¡ y hay que aceptarla.

Gracias a Dios que me da las fuerzas para seguir todavia pensando con tanto amor al resto de mis nietos .Osea los que me dan tanto cariño y afecto mientras estara con vida mi hija. Son los dos varones de mi hija menor . Uno tiene 15 y el otro 14 años . A ellos no les tuve tan cerca cuando eran chiquitos , pero son ellos los que me dan tanta felicidad en este momento . Y doy gracias a Dios de recribir este afecto . La nieta mujer ( que es hija de una de mis hijas mayores ) tiene 17 años y a ella tambien la veo raramente . Pero yo la quiero igualmente . La vida es asi y tenemos que aceptar como son las circustancias de la vida . Nada es perfecto.

Si como he decidido hacer un breve recuento de mi vida pasada y actual , quiero hacer saber con tanta sinceridad,toda la realidad que estoy viviendo.

A pesar de estos puntos ingratos (que ya no me afectan) tengo una serenidad y paz tan infinita, que doy gracias a Dios por esta tranquilidad interior.

Hay momentos que analizo todo el pasado y me parece que ha sido solo un sueño. Esta es la resignación que pude obtener con la ayuda del Señor. Además veo mi familia con sus respectivos hogares y soy feliz que pude cumplir y terminar mi tarea con dignidad.

Espero solo que el Señor me conceda mi buena salud y algunos años más de vida, para poder disfrutar de todas las bendiciones que me ragala.

Podría haber escrito tantas anecdotas vividas pero considero que no son imprescindibles. He pensado ser breve y precisa con toda la realidad vivida, que estoy segura, será un precioso recuerdo para mis hijas y hijo, y naturalmente para todos mis nietos.

Lugano, 29 de abril del 2000

Yrma Alvarez
 
  Back to Yrma's letters Next
    La partida eterna
     
 
 
#